una familia, dos territorios.

100 años de historia

La familia Benoît llegó a La Bastida en 1925 desde San Juan de Luz, y quedó
irremediablemente cautivada por la magia del lugar. Sus primeras viñas nacen de los antiguos viñedos del monasterio de San Andrés de Muga, adquiridos mediante una bula papal concedida por Pío XI, dando inicio a una aventura marcada por la vocación de
elaborar vinos con alma, al abrigo de la Sierra Cantabria.

Con el paso del tiempo, el espíritu inquieto de la familia los llevó a Madrid. Corría la década de los 60 cuando se asentaron en tierras madrileñas, recuperando viñedos de variedades
blancas ancestrales en pueblos olvidados, en la búsqueda constante del alma del viñedo y de su tierra. En los años 80, su carácter viajero los impulsó a introducir variedades del sur
de Francia, plantando en Madrid selecciones masales de merlot y syrah que hoy forman parte esencial de sus coupages.

Hoy, bajo la mirada de una nueva generación, la bodega avanza sin olvidar sus orígenes;
elaborar como antaño, respetando y escuchando la tierra para honrar el alma de sus viñedos.